Es curioso el modo en el que se establece a día de hoy el
mercado. Siempre ha sido la demanda social quien ha creado los servicios, pero
en los últimos años, el fuerte espíritu consumista de las personas ha cambiado
el orden y es ahora el servicio y producto quien crea la demanda.
Un ejemplo de ello es el 3D.
Una tecnología que nadie reclamaba y que podría haber seguido décadas fuera de
nuestras vidas, pero que algunos fabricantes y el sector del entretenimiento
digital está empujando de manera artificial como algo necesario. Tanto, que a
pesar de ya estar comercializándose, ha dejado de lado ciertas normativas o
prevenciones que debían de haber sido estudiadas antes de hacerlo.

